KYOTO: Kinkakuji- Kitano Tenmangu-Rioanji-Ninnaji-Barrio de Gion

Estamos en el día 6 de viaje

Templo Kinkakuji. Pabellón de Oro

Para llegar, tomamos las linea 205, compramos en le autobús el billete para un día y tras unos 40 minutos nos dejó en la parada Kinkakuji-michi, casi en la puerta.

La entrada al templo, costó 400 yenes. Las horas de visita es de 9:00 a 17:00. Habíamos visto muchas fotos pero, al entrar, nos quedamos maravillados por la belleza y la serenidad del Templo con sus paredes revestidas, con pan de oro, en las dos plantas superiores, que se reflejaban en el “estanque espejo” llamado KyoKochi.

Originalmente fue construido como villa de descanso en 1397. Se convirtió en Templo Zen en 1408 .Este templo, se ha incendiado y reconstruido varias veces, la última en 1955 porque en 1950 un monje de 21 años y supuestamente mal de la cabeza, lo prendió fuego. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y forma parte de “ las maravillas del mundo “. El jardín del templo es también impresionante. Hay una casa de té y tienda de recuerdos . Este Templo es la imagen de Kyoto que quizá veamos más repetida.

En el interior del Templo, al que no se puede entrar, se guardan las reliquias de Buda.

En el magnífico estanque, sus islas formadas por pinos y piedras representan elementos del budismo.

Templo Kitano Tenmangu

Para llegar en autobús  desde Kinkankuji tomamos el autobús 101. También puede ser el 102  parada en Kitano-Tenmangu-mae.

El santuario de Kitano es de elaborada arquitectura. Fue construido en el año 947. Esta dedicado al dios shintoista  de la educación Tenjin, por lo que se ve. en épocas de exámenes, muchos estudiantes encomendándose en busca de ayuda. La entrada es gratuita. Hay gran cantidad de bueyes con babero, considerados mensajeros.

 

Tuvimos la gran suerte de coincidir con la celebración de una boda

En las proximidades del templo, cada 25 de mes se celebra un mercadillo.

Templo Ryoanji o templo del Dragón Tranquilo,

Tomamos el autobús 12, aunque estos dos templos están muy próximos, y nos bajamos en la siguiente parada. La entrada cuesta 500 yenes.

Es un Templo Zen. Dentro está uno de los jardines secos más famoso del mundo. Es un jardín de forma rectangular frente al edificio principal . Esta hecho de arena rastrillada, rocas y musgo. Nos extrañó mucho como la gente estaba sentada mirando a las piedras durante muchísimo tiempo. Tal vez nos faltaba conocimiento de la filosofía Zen….

Templo Ninnaji

Tomar el autobús 26 o el 59 hasta la parada Omuro Ninnaji.

Es uno de los más grandes de Kyoto. Se construyeron muchas villas para los miembros de la corte y posteriormente fueron convertidos en templos.

Para visitar el Palacio y los jardines, la entrada cuesta 500 yenes. Para ver las esculturas y pinturas, en el Reiho-Kan, que solo está abierto de abril a mayo y de octubre a noviembre, es una entrada aparte por 500 yenes más. No se puede hacer fotografías.

Fue residencia real, convirtiéndose posteriormente en el Templo Central de la secta Shingon. En actualidad, Patrimonio de la Humanidad. Fue terminado en el siglo IX.

La puerta de entrada al recinto, es la Nio Mon y dicen que es una de las puertas más grande de Kyoto. En la entrada hay dos estatuas que se llaman Kongo-Rikishi que son las protectoras del Templo.

  

A mitad de recorrido desde la puerta Nio-Mon se encuentra una segunda puerta de menos importancia que la anterior  y al pasar por ella se encuentra la Pagoda de cinco plantas con 36 metros de altura. También está el edificio principal del templo

El paisaje en el que se encuentra el Templo, con las hojas de arce en color rojo, es impresionante. El jardín, situado a la izquierda del camino principal, es una maravilla con los colores del otoño.

El Shoro es un edificio pequeño de color rojo y es donde se toca la campana.

Barrio de Gion

Como los templos cerraban a las 17:00, nos fuimos hacia la zona de Gion, que es el barrio de la geishas. Justo, en la puerta del templo, cogemos el autobús 12 que nos llevará hasta nuestro destino. Gion está situada entre las calles Sanjo y Gojo, por lo que es fácilmente localizable.

Al lado del puente de Karawamachi, recorrimos calles peatonales estrechas, con casas de madera en el exterior y cortinas de papel de estilo clásico japonés, como si estuviésemos hace trescientos años.

Debemos diferenciar entre Geisha y Maiko. Una Maiko es una aprendiza de Geisha, viste colores brillantes y peinados muy elaborados. La parte trasera de su kimono es más abierta. Cuando termina su formación, se convierte en Geisha, y ya los colores de su kimono serán más suaves y el cuello del kimono subirá alrededor de su cuello. Hoy en Kyoto, que quedarán como unas mil Geishas, es muy difícil verlas. Los turistas las acosamos con nuestras fotos porque, erróneamente, imaginamos que forman parte del decorado. Las Geishas en Kyoto llamadas Geiko, son artistas dedicadas a las artes tradicionales japonesas. La hora mejor, para encontrarte con alguna en la calle, es cuando van a trabajar entre las 17:00 a 19:00 horas o de las 20:00 a las 22:00 cuando salen de trabajar. Está lleno de restaurantes y casas de té, así como algunas tiendas de recuerdos.

En Gion se encuentra el Teatro Gion Corner, llamado Kaburenjo que tiene espectáculos todos los días de la ceremonia del té, el ikebana y la danza Gagaku. Nosotros no entramos porque, nos habían comentado, era un espectáculo agradable pero solo para entretener turistas dispuestos a pagar 3.150 yenes.

Un poco más al norte, al otro lado de Shijo, está la calle Shirakawa-dori, que es un canal y al anochecer se puede ver alguna Maiko trabajando.

Al final de la calle Hanami-Koji Dori, está el Templo Kenninji, al que ya no pudimos acceder porque por la hora estaba cerrado. El atardecer, en aquel clásico barrio, fue muy bonito. Las calles, poco iluminadas por antiguos faroles, son muy evocadoras y por tanto señalamos su visita como imprescindible.

No cenamos en el barrio porque había que sentarse en el suelo, a lo que no estamos acostumbrados y mi espalda no me lo permite. Salimos a la calle Shijo Dori y en un restaurante, situado en la planta primera de un edificio, cenamos extraordinariamente bien.

   

Autor: Mercedes

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